Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

lunes, 10 de diciembre de 2012

¡Suecas!

Y  llegaron las suecas con sus pezones al aire y nalgas al sol, alejadas de vestidos abotonados de cuello a tobillo, y con esa facilidad con que se prestaban al magreo de unos pechos siempre generosos. ¡Fuera carabinas o vergüenzas!
Las suecas disfrutaban. Sin recelo eclesiástico. Sin pudor de género.
Deslumbrados todos por la revolución carnal a la que no tuvieron acceso en una adolescencia casi frígida, nadie prestó atención a la cruz de toda moneda. Los políticos ocultaron la letra pequeña. Obviaron el coste de equiparar un país de mojigatos y analfabetos al desarrollo de primera línea, olvidaron calcular los intereses de tanto préstamo disfrazado de ayuda, creyeron la utopía de una moneda única que igualaba economías ricas y pobres. Soñaron que sólo aquí existirían agostos de sol y playa y se afanaron en no dejar orilla sin moles de apartamentos y paseos marítimos salpicados de palmeras MarcaEspaña. Como en un cuento de hadas; insostenible credulidad, pienso ahora. Pero a futuro es fácil pensar.
Quizá si entendemos que aquello se firmó por hombres no acostumbrados a sentar sus culos peludos en importantes despachos de Bruselas; políticos cuyas neuronas babeaban rememorando paseos en playas de Torremolinos o Benidorm buscando a cada paso el brillo de pechos aceitosos; inmortalizando tetas suecas como paisaje de fondo en fotos de familia con las que hacerse pajas los días en que a la parienta le dolía la cabeza de tanto niño que criar. Idiotizados por flujos eróticos firmaron cláusulas quiméricas. Quizá el grito de – ¡suecaaas!- sea clave para entender el origen de tanto desatino e incapacidad de una clase bipolítica que ya es más eterna que Franco. La dorada moneda de cuento enseña ahora su cruz de sombra gamada, la letra pequeña revela un coste imposible. Pero, ¡qué coño!, esto no va con ellos, los sacrificios son cosa del pueblo. Los culos políticos viajan en primera y practican el destape en SPA.   
 
Que la chapa os acompañe...

YeyéMachine Chapas

2 comentarios:

  1. La dorada moneda del cuento enseña ahora su brillante cruz gamada, la enseñó en el momento en que se puso en circulación provocando una inflación nunca vista, inflación iterada con IVAs desproporcionados y como impuesto indirecto gravando mas las economías débiles. En la letra pequeña, sumisión a la cruz, y el engaño, ni los pezones de la Merquel ni los pechos aceitosos estaban en el contrato.

    ResponderEliminar
  2. Muy bueno. Pero creo que esto de las suecas no le pasa solo a los políticos, si no a demasiada gente que se queda pasmada mirando a un tia en pelotas mientras los políticos corruptos les roban la cartera y todos sus derechos!
    O también ensimismados con el fútbol, aunque el fútbol no alimenta http://wp.me/p2fW1E-jD
    Un saludo ;)

    ResponderEliminar