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jueves, 21 de junio de 2012

Premios KK: kreatividad en Krisis


Este blog mudo quiere premiar la kreatividad de las voces kagadas, perdón pagadas, cuyo altavoz resuena en bloques publicitarios de televisiones y radios, vallas, mobiliario urbano, autobuses o pasillos de metro, periódicos digitales e impresos. Incluso en ocasiones escuchas su eco en el silencio del cine. A los mudos nadie nos paga. Pocos nos escuchan. No estamos expuestos ante millones de ojos críticos.

Sus voces, sin embargo, se repiten una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez, y así miles de veces ante millones de individuos críticos. Tanta responsabilidad asusta. Cada palabra debe estar medida; cumplir unos objetivos de comunicación. En última instancia, vender, quizá cambiar hábitos o actitudes, en algún caso conciencias. Apenas en unos segundos, en media página de un diario, en el breve espacio de un cartel. Te lo juegas todo. Presupuestos de millones de euros convertidos en slogan con el que empapelarnos la vida.

Por eso cobran sueldos de banqueros. Es un trabajo importante el suyo. Domina el estrés. La prisa. Los resultados. Hoy vales, mañana no. Lo cierto es que en la vida real la responsabilidad se diluye. Los resultados pueden depender de tantas combinaciones de las tantas variables de la mercadotecnia; nunca se sabe. Como en bancos y gobiernos, si hay fracaso no hay responsables, si hay éxito sí, a mayor gloria del culo peludo de turno (que sigue ahí, sin moverse).

Hemos seleccionado los dos slogans que a nuestro juicio (mudo también) mejor combinan Kreatividad y eficacia. Mención especial debemos hacer al tacto exquisito que ambos demuestran con el entorno de Krisis que envuelve al grueso de una audiencia que quizá ha visto su anuncio mientras espera que el trabajo escuche la voz de su crudiculum.

Será porque la k está de moda o será simple kasualidad pero es la letra k la absoluta ganadora de esta primera edición de los premios KK. Tenemos doble ganador, tanto talento que no hemos sido kapaces de elegir entre nuestros dos kandidatos:

Con KK de BANKIA, por ser, posiblemente, el slogan más hiriente del mundo:
Todo un futuro juntos.

Con KK de NOKIA, por ser, posiblemente, el slogan más necio del mundo:
La música, si es gratis, suena mejor.

(El sentido común ha vuelto a NoKia y parece ser que retira su campaña ante la presión de otras muchas voces, en BanKia aún lo están buscando)



sábado, 16 de junio de 2012

Abusos, rescates y partidos de fútbol.

A Víctor y su pasión por el fútbol.

Estudiamos civilizaciones antiguas. Intuimos cierta similitud en los ocasos; cuando el abuso engulle los límites se consuma la perversión del sistema; llega la fase final, antesala de restos arqueológicos que evocan lo poderoso que fue.

El abuso, esencia del capitalismo. Inversores, analistas, políticos, banqueros, jueces, funcionarios, periodistas, incluso millones de ahorros anónimos que componen los fondos de inversión. Todos abusan. Más aún, devoran. Los débiles ya se tambalean. Irlanda, Portugal, Grecia, España. Pronto comenzará la cadena cuyo fin serán monumentales restos arqueológicos de la globalización. Pedimos fórmulas que posibiliten una transición controlada. Pero nos gobiernan marionetas cuyas manos dirigidas les imponen el uso de tiritas reutilizadas con el virus incrustado en sus pliegues. Préstamo que Rajoy denomina línea de crédito y alguna periodista avispada dice que no es tomate, que es rescate. Parece que será más rápido. Sólo unas horas de alivio. La prima de riesgo es ahora más virulenta, quién sabe qué más puede infectar.

Pero no estamos hundidos. Aún nos queda la Eurocopa.

Nos ahogarán sin crédito pero respiramos el genio de Iniesta. Destruirán más empleo, pero renacemos con el empeño de Torres. Subirá la prima de riesgo, pero tenemos la seguridad de Casillas. Y antes de caer estallará un balón de Fábregas o de Silva o de Llorente y romperá las redes de su portería y se comerán un gol. Y moriremos. Sí, pero en el campo de batalla, con las botas puestas, ojalá saboreando la victoria. Nos habrán hundido, despojados de todo. Ellos tendrán el poder del euro pero sentirán la envidia de nuestro regate. Pobres condenados a desear lo que no pueden tener: el toque de nuestro fútbol.