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miércoles, 19 de abril de 2017

Calor eutanásico

Ilustración by Berta Aguado

Sólo le quedaba un cigarrillo y ninguna opción de aspirar el exiguo disfrute de su lacerante vida hasta que volviese Julia a practicarle la cura, tan inútil como las horas que pasaba asomado a una ventana que jamás cambiaba de escena, esperando siempre la  carta que posibilitase su derecho a la eutanasia, sin más dolor, ni el infierno del miedo que adormecía con el calor del cigarro; primero acariciaba sus labios secos, después jugueteaba con su lengua y su garganta quebrada, entonces se abrazaba fuerte a su pecho reavivando el latir de su corazón congelado.


Relatos en cadenaconcurso organizado por la cadena Ser y la Escuela de Escritores. La frase de inicio de los microcuentos será la última frase del texto ganador de la semana anterior. La extensión de los microrrelatos no podrá superar las cien palabras (sin incluir la frase de inicio) 

2 comentarios:

  1. El humo del cigarrillo es lo único que le hace sentir algo...
    Muy potente y muy poético, Rita

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